EPILEPSIA

El 4 de marzo, Nilo volvió a nacer. Fueron cinco minutos de angustia, de terror absoluto, en los que sentí que era el último día de su vida a mi lado. Un atragantamiento con una chuche lo llevó a convulsionar, y en ese instante, el tiempo se detuvo. (Ahora mismo no sabemos si lo del atragantamiento fue nada más que una casualidad). Gracias a la rápida actuación de quienes nos auxiliaron sin dudarlo y de su veterinario cuando llegamos, todo quedó en un susto. O eso creíamos. Y por eso no os lo conté. Mes y medio después, cuando la calma parecía haber vuelto, sin razón aparente, sin ningún desencadenante previo, Nilo volvió a convulsionar. Esta vez no fue un atragantamiento. No hubo aviso. Sólo el mismo miedo, la misma sensación de impotencia. Esos minutos no se los deseo a nadie. No saber cómo actuar, sentir que no va a volver en sí... es tan duro...Han sido semanas de pruebas: análisis, electrocardiogramas, ecocardios... Una resonancia cerebral. Todos los análisis y pruebas que nos han aconsejado hacer...
No hay tumor que sea el desencadenante (que ya es mucho).
Llevamos semanas con medicación, que ahora mismo lo dejan atontado, somnoliento, que apenas le dejan caminar y si lo hace es chocándose con las paredes, como si viniera de fiesta de sábado noche... En unas semanas tenemos de nuevo analíticas para ver niveles de medicación en sangre y si hay que subirla o bajar, o añadir algo más. También una eco abdominal, porque ha perdido peso sin sentido, comiendo lo mismo o incluso más... Y yo, lo único que tengo claro es que no es justo. Y también sé que, sea lo que sea lo que venga mañana, vamos a enfrentarlo juntos, como siempre. Haciendo balance, la vida no ha sido fácil para nosotros. Nos ha puesto obstáculos, nos ha puesto pruebas, pero juntos hemos decidido vivirla con todo el amor, la ilusión y la alegría posible. A pesar de las enfermedades, a pesar de las dificultades, hemos intentado exprimir cada segundo dentro de nuestras posibilidades. Y seguiremos haciéndolo. Porque al final, lo que realmente cuenta es cómo decidimos enfrentar el camino, y nosotros hemos elegido caminarlo juntos, con valentía y con amor. Sea cual sea el resultado de mañana, quiero que sepas, pequeño lobito, que no estás solo. Que me tienes a tu lado, queriéndote con toda mi alma, y que jamás voy a soltar tu patita por difícil que quiera ponerse el camino para nosotros.
